domingo, 14 de abril de 2013

COLOMBIA Y EL TEATRO MUSICAL: En Breve


COLOMBIA
Dado que Colombia no tuvo el desarrollo teatral que tuvieron Argentina y México, para que se desarrollaran compañías teatrales y una formación fuerte de público, autores y crítica, el proceso general del teatro y la historia misma de sus expresiones en el país ha sorteado una serie de dificultades que apenas por éste tiempo va en proceso de una consolidación más representativa de un sector teatral, sólido y visible; y así mismo, de sus formas, registros, logros y necesidades.

Podemos partir de que a principios de siglo, básicamente el teatro importado como recreación exclusiva para algunas élites, fue el que trajo expresiones del Musical extranjero. Es por esto que fue común en el teatro de esa época encontrar el interés por espectáculos de simple diversión, atenuados solo ligeramente por una crítica social y  política.  La zarzuela como modelo de la cultura colonizadora española (y ocasionalmente la opereta de origen francés) fue un género típico de las compañías que visitaban el país y de algunas producciones locales que pretendían cultivar el género en el país.

“Tres géneros parecen configurarse como esenciales en la primera mitad del siglo XX: drama, comedia y zarzuela, contagiados en mayor o menor manera por el costumbrismo. También se da, naturalmente, pero en forma bastante menor, la ópera, la revista y la danza.”[6]

La baja producción de un teatro musical autóctono en la primera mitad del siglo se nota desde la ausencia de teatro en verso colombiano, el cual de uno u otro modo hubiera permitido una desviación, tal vez, hacia modelos de teatro musical más alejados de la simple copia del modelo internacional de las Zarzuelas y las operetas: “En el drama, el lenguaje en verso desaparece casi por completo, si exceptuamos, a comienzos de siglo, la notable producción de Angel María Céspedes (1892-1956) con su obra EL TESORO (1912). Solo hasta después de los años treinta los poetas del movimiento Piedra y Cielo, bajo la poderosa influencia de Federico García Lorca, intentaron revivir el verso en el teatro, sin mucho éxito.”[6]

Luís Enrique Osorio (1896-1966)
Foto de 1922
Album de la familia Osorio
De allí que en el teatro costumbrista que dominó la escena colombiana en la década de los veintes hasta los cincuentas, desarrollado principalmente por las compañías de Luís Enrique Osorio, entre ellas la Compañía Bogotana de Comedias fundada en 1943, se incluyeran en sus más famosas producciones formas de Zarzuela, Revista ó Comedia Musical, lo que garantizaba al público de la época una divertida y entretenida velada escénica, espectáculos absolutamente populares de la escena bogotana, normalmente presentados en el Teatro Municipal, hoy Teatro Jorge Eliécer Gaitán. Luego el señor Osorio construiría el Teatro de la Comedia para su compañía teatral, que hoy es el Teatro Libre de Chapinero. Entre éstos espectáculos ligeros y divertidos de Osorio se encuentran: LA CIUDAD ALEGRE Y COREOGRAFICA (1917),  EL RAJÁ DE PASTURACHA (1964), RANCHO ARDIENDO (1964) y PARO FEMENINO (1964).
Carlos Emilio Campos "CAMPITOS"
(Chaparral, 1906-Ibagué, 1984)
Foto de 1961. Revista CROMOS. Junio 19, 1961

Paralelamente a Luís Enrique Osorio, un hombre de teatro, querido y odiado, pero siempre popular por sus divertidos espectáculos de sátira política, también haría uso de éstas formas costumbristas de teatro musical, en una forma dominada por él conocida como “Sainete político”. Su nombre era Carlos Emilio Campos, más conocido como Campitos, originario de Chaparral en el Tolima, quien recorrería el país con montajes como: CAMPITOS PRESIDENTE (1950), MANIZALES DE AYER Y HOY (1951), MARCELINO VINO Y… PUM (1960), ENSUEÑO TROPICAL, LASLUCIÉRNAGAS, EMBRUJO MUSICAL, LA FAMILIA PRESIDENCIAL, LOS TRES REYES VAGOS, LOS HIJOS DE ANARKOS.
 “-Como me he convencido -afirma finalmente Campitos- de que la revista musical y el sainete de ambiente político, con chistes bien logrados, es lo que gusta al público, me esmero siempre en presentárselos. Además, ciertas situaciones dramáticas merecen convertirse en jocosas. Así se contribuye a crear un ambiente alegre, libre, aunque sea por unas pocas horas, de toda clase de preocupaciones, que pueden ser de carácter político o económico: Creo que con ello contribuyo a serenar los ánimos, ya que hasta muchos amigos de los políticos que yo ridiculizo ríen con ello.” (7)




CAMPITOS como actor cómico


La historia del teatro colombiano cambia radicalmente en la década de los sesentas con lo que se conoce como la época del “Nuevo teatro” que surge en medio de movimientos de teatro universitario y de la gestión de hombres de teatro que llegan a Colombia con las tendencias mundiales de Brecht, Stanislavski, el teatro del absurdo, etc. y consolidan lo que sería el aporte más grande de Colombia al teatro latinoaméricano: el teatro de grupo estable y la creación colectiva. Hablamos, por supuesto, de Enrique Buenaventura y el TEC de Cali, así como de Santiago García y la Casa de la cultura de Bogotá, luego Teatro La Candelaria. Y tras ellos el advenimiento de lo que escribe a partir de ese momento la historia más trascendente del teatro colombiano.


Enrique Buenaventura (1925-2003)

Concretamente sobre el terreno del teatro musical, lo que llega con éste germen del Nuevo Teatro, es la definición Brechtiana del uso de la música para lograr su efecto de distanciamiento, lo que generaría puestas musicales en espectáculos tanto de obras de Brecht, como desarrollos propios locales basados en éste principio.  Para comentar algo sobre el método musical en las obras de Brecht, en breve, consiste en que las canciones ayudan a hacer ver y entender al espectador que lo que ve es una representación, por lo que no se deja llevar por el efecto realista del drama; en las canciones la acción dramática se detiene para que el personaje analice, comente o cuestione frente al público, muy explícitamente, cuál es la situación y el conflicto; muchas de las canciones, de hecho, son cantadas ya no por los personajes, sino por los actores que cantan claramente qué van a representar y a qué debe el público prestar atención; el canto no es necesariamente lírico, más bien dramático, popular y grotesco.

Entre los montajes más importantes de obras de Brecht con canciones se encuentran: LA EXCEPCIÓN Y LA REGLA, presentada por la Escuela Municipal de Teatro de Medellín en el Teatro Pablo Tobón Uribe en 1969, cuya creación contó con la composición musical de las canciones por Mario Gómes-Vignes; LA ÓPERA DE LOS TRES CENTAVOS, siguiendo la música de Kurt Weill, en el montaje del Teatro Popular de Bogotá (T.P.B.) en 1976, con el acompañamiento de la Orquesta Filarmónica de Bogotá y la dirección escénica de Jorge Alí Triana; LA HONESTA PERSONA DE SE-CHUAN del T.P.B. (1993) con música de Rafael Fuentes.
LA OPERA DE LOS TRES CENTAVOS (1976)
Teatro Popular de Bogotá - T.P.B.
Fotografía: Teresa Hernández

GUADALUPE AÑOS
SIN CUENTA (1984)
Y entre las creaciones propias de ésta época del teatro colombiano conviene detallar particularmente los acercamientos al género Musical que ha hecho el Teatro La Candelaria, sin duda el grupo teatral más importante del país, ya con más de cuarenta años de invaluable labor artística. En 1974 presentan una versión del poema ya mencionado de Joao Cabral do Melo Neto, VIDA Y MUERTE SEVERINA, que contó con música de Carlos Parada y cuya presentación estaba llena del principio al final con canciones interpretadas por los actors. En 1975, Santiago García dirige la creación colectiva GUADALUPE AÑOS SIN CUENTA, que se convierte tal vez en el montaje más importante de la historia del teatro colombiano, al alcanzar más de 1500 representaciones y por ser el ejemplo más claro del método de la Creación Colectiva de La Candelaria; en GUADALUPE AÑOS SIN CUENTA, a un estilo muy brechtiano mediante corridos llaneros, a ritmo de joropo, y cantados por los actores, se enlazan escenas separadas relativas a la muerte del líder guerrillero Guadalupe Salcedo y los hechos históricos de esa época en Colombia. En 1978, la Candelaria se acerca como grupo de teatro a una obra musical del nivel más culto y contemporáneo dentro de la música, al realizar con la Orquesta Filarmónica de Bogotá, un montaje de LA HISTORIA DEL SOLDADO de Igor Stravinksy; el montaje de GOLPE DE SUERTE, creación colectiva de 1980, también tendría sendas canciones de Hugo Vásquez y Eduardo Escobar; y el más reciente y claro acercamiento al musical por éste grupo, fue en 1991 con LA TRIFULCA, escrita por Santiago García, con música de Hernando Forero, la que hicieron en ritmo de rock con la colaboración de la banda Distrito Especial.


SUGAR. EL MUSICAL (1989) Teatro Nacional


Como se ve, el musical del repertorio de Broadway, no abundó en Colombia como sí lo hizo en los otros países latinoamericanos durante los sesentas y setentas. Solo hasta finalizar los ochentas, dada la consolidación del teatro comercial por parte de la Fundación Teatro Nacional, dirigida por Fanny Mickey, llegaron las primeras producciones de obras de éste origen. La primera fue SUGAR (1989) dirigida por David Stivel, para la que el Teatro Nacional invirtió a un nivel nunca antes visto en Colombia en publicidad y producción, trayendo para su realización al coreógrafo norteamericano Rob Barron (quien se convertiría en el coreógrafo más importante del musical colombiano posterior), al escenógrafo David Antón (escenógrafo de cabecera de los musicales mexicanos de Silvia Pinal) y al músico argentino Juan Carlos Cuacci como director musical (con experiencia en varias producciones de musicales porteños), junto con el asistente musical César Escola, también de origen argentino. Los protagonistas, serían estrellas de la televisión: María Cecilia Botero, César Mora, Luís Eduardo Arango, Bruno Díaz, etc. El montaje daría gran taquilla y generaría una secuela de producciones musicales de repertorio, mucho más interesantes y recordadas por el público colombiano. Entre éstas mencionemos: DOÑA FLOR Y SUS DOS MARIDOS (1990), LA MUJER DEL AÑO (1990), SORPRENDIDAS (1991), VEREDA TROPICAL (1991), LOS MOSQUETEROS DEL REY (1991) (éstas últimas dirigidas por el coreógrafo argentino Rubén Cuello, con senda experiencia en musicales porteños), LA CASITA DEL PLACER (1994), CABARET (2005) y MENTIRAS (2013), basado en el exitoso musical mexicano sobre las baladas de los ochentas; En cuanto a los aportes del Teatro Nacional al musical propio colombiano se cuentan Y SE ARMÓ LA MOJIGANGA (1997), concebida y dirigida por Jorge Alí Triana, basada en la versión teatral de Enrique Buenaventura de EN LA DIESTRA DE DIOS PADRE, cuya musicalización fue hecha por César Mora; y recientemente MARIA BARILLA (2012), un musical basado en personajes, historias y música tradicional del Caribe colombiano. Bajo la dirección de Pedro Salazar, el musical protagonizado por la talentosa actriz Natalia Bedoya, arriesga la incursión de ritmos y formas musicales propias de las mujeres cantaoras del pacífico y el atlántico colombiano, lavanderas de río, percusión y cantos de vaquería, dentro de la estructura del teatro musical, logrando una recepción favorable por el nuevo público que aprecia lo autóctono.


Y SE ARMÓ LA MOJIGANGA. Teatro Nacional. 1997




La actriz María Cecilia Botero, quien protagonizó los primeros musicales del Teatro Nacional, justamente dirigidos por su marido David Stivel, lideraría con su marido una compañía teatral independiente en 1991 llamada Fundación Gente de Teatro (herencia en el nombre a una compañía argentina bastante memorable también dirigida por Stivel), donde seguirían la tradición de musicales de repertorio, iniciada en el Teatro Nacional. Ésta compañía dio grandes y profesionales montajes de musicales de repertorio por varios años, hasta que las dificultades de financiar proyectos tan ambiciosos mermaran el ritmo productivo. Sus espectáculos listaron: LA JAULA DE LAS LOCAS (1991), LA INVENCIBLE MOLLY BROWN (1992), PETER PAN (1993), SORPRENDIDAS II (1994), LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN RUBIAS (1995) y EL SOLDADITO DE PLOMO (1997) y LA TIENDITA DEL HORROR (2008). En casi todos éstos espectáculos estuvo la labor profesional del norteamericano Rob Barron, ya mencionado anteriormente, en la dirección y del argentino César Escola en la dirección musical.


LA TIENDITA DEL HORROR (2008) Teatro Arlequín. 

María Isabel Murillo- Misi
Pero sin ninguna duda la persona más importante e influyente en el desarrollo del Musical en Colombia ha sido María Isabel Murillo, más conocida como Misi, quien no solo ha aportado los espectáculos más profesionales, bellos y deslumbrantes del género en el país, sino que ha mantenido una labor constante y en avance continuo, creando un estilo propio y un equipo de colaboradores del mejor nivel, para acercarnos a lo que podemos llamar el aporte de Colombia al género. Misi, de familia de artistas y como pedagoga musical de la Universidad Pedagógica de Bogotá inició sus pinos artísticos destacándose en el ámbito de la canción infantil colombiana, donde a principios de los años ochentas crearía éxitos bastante conocidos en todo el país, como su canción Don Tomate, que transmitiría a través de un coro infantil fundado en 1981 llamado TIMPANITOS, con el que grabaría discos de sus propias composiciones. Ya en 1983 se acerca al teatro en un musical infantil presentado en el Teatro Nacional, llamado Y LOS SUEÑOS CANTOS SON, que crearía al modo colombiano de “Creación Colectiva” con Luís Fernando Ardila, Helena Mallarino, Luís Eduardo Arango y Betty Rolando. En 1985, tras una cercanía a la actriz María Angélica Mallarino en los programas de televisión infantil Pequeños Gigantes e Imagínate, para la que Misi compone canciones, surge la idea de hacer una revista musical con las canciones del segundo disco de TIMPANITOS. Así, con el elenco de niños más numeroso en escena hasta el momento, y bajo la dirección escénica de Mallarino y la musical de Misi, se estrena en el teatro Colón de Bogotá la revista infantil SOÑANDO CANCIONES, siendo todo un éxito, por tratarse de un espectáculo hecho por niños para niños, y en un nivel que no podemos llamar de otra forma sino profesional, y por el estilo y belleza dramática inherente en las canciones de Misi.  Una de las grandes fortalezas de Misi a nivel creativo ha sido darle a los niños un lenguaje musical propio y único, natural a la belleza infantil más elevada, bastante distante del cliché infantilista o del acto solemne en el que hay que aplaudir todo lo que haga un niño. Claramente, su nivel de exigencia y disciplina artística se deriva del enamoramiento de ella por musicales que vió en Broadway como WEST SIDE STORY ó ANNIE, y su búsqueda de profesionalismo siempre ha apuntado a no tener nada que envidiarle a esas producciones.
CAMINO A LA IMAGINACIÓN (1989)

Tras el éxito de SOÑANDO CANCIONES seguirían una serie de revistas musicales de navidad, en que cada dos años Misi y su equipo, llamado a partir de entonces Corporación Niños Cantores, mostrarían una nueva producción propia, que superaba siempre a la anterior: UN SUEÑO DE NAVIDAD (1987), CAMINO A LA IMAGINACIÓN (1989) y UN ENCUENTRO MÁGICO (1991). Por un lado aparte, María Angélica Mallarino con su grupo de niños Los Monachos, también produciría varios musicales infantiles con música de Armando Velásquez, como LOS NIÑOS SE TOMAN EL MUNDO (1988) y EN BUSCA DEL ARCO IRIS (1992), pero no alcanzaría la permanencia ni el profesionalismo que sigue logrando Misi hoy por hoy. Los espectáculos de navidad de Misi evolucionan de la Revista musical al Teatro Musical, como tal, con LA NOCHE DE NAVIDAD (1993) donde ya se estructura una historia dramática más clara, escrita por Arturo Tovar, y sobre todo porque a partir de éste año se involucra en todas sus producciones el hombre que el Teatro Nacional había traído para hacer musicales de Broadway en Colombia, Rob Barron, y desde ahí apoyaría al equipo de Misi en todas sus producciones con coreografías y puestas en escena de calidad internacional. En 1995 con UNA VENTANA AL AMOR, ya el musical de navidad de Misi alcanza la perfección en estructura dramático-musical del musical de Broadway (Opening Number, Exposición, Show Stopper, Production Number, etc.). A ésta siguió otros espectáculos navideños como VICTORIA (1999), EL GUARDIAN DE LA NAVIDAD (2001), FUEGO (2004) y SON LAS 12 ES NAVIDAD(2007).

En la última década, ya muchos de los niños de los espectáculos pioneros de Misi alcanzan la adultez en medio de la compañía estable de teatro musical que se ha consolidado. Esto le permite a la compañía incursionar en musicales más maduros y del repertorio internacional de Broadway, con toda la difusión y  producción de primer nivel: WEST SIDE STORY (2000), EL MAGO DE OZ (2003), GREASE (2005), JESUCRISTO SUPERESTRELLA (2006), ANNIE (2006), WOW (2007), OLIVER! (2010), TRIBUTO A MICHAEL JACKSON (2011) y la creación original de GAITÁN, EL HOMBRE A QUIEN AME (2008), un novedoso musical histórico basado en la figura política de Jorge Eliécer Gaitán. 
Las últimas novedades de Misi incluyen el montaje del primer musical de Disney en Colombia, con ALADDIN (2013) y la presentación internacional, en el Rose Theater in Jazz at Lincoln Center en New York del musical original LA MAS GRANDE HISTORIA JAMAS CANTADA (2012) con una producción que llevó a más de 120 personas de Colombia y 30 más en Nueva York, además del desplazamiento de vestuario y escenografía, la interpretación de música original, supertítulos en inglés y un gran riesgo de inversión que no escatima en los recursos necesarios para superar todas las expectativas y abrir nuevos espacios para el musical latinoamericano.
GAITAN, EL HOMBRE A QUIEN AMÉ. 2008. Misi Producciones


Gracias al dinámico desarrollo del medio teatral colombiano durante los últimos años, existen varios montajes interesantes, aunque puntuales, que cuentan dentro del desarrollo del musical en Colombia: En 1993 una compañía llamada Estación Central Producciones presentó en el Teatro Libre de Chapinero una versión del JESUCRISTO SUPERESTRELLA de Lloyd Webber y Tim Rice, dirigida por Roberto Salazar; también en 1993 el grupo profesional del Teatro Libre mostraría un montaje nacido de la investigación de los actores, musical por su tema y su espíritu, más nuevo en género y propuesta, llamado CRESCENCIO, LA LEYENDA Y LA MÚSICA de Armando Múnera, dirigido por Ricardo Camacho, quien menciona al respecto “La obra giraba toda alrededor de la música; incluso cuando no había música era música”(8).


CRESCENCIO, LA LEYENDA Y LA MÚSICA
Teatro Libre de Bogotá (1993)

En 1994 el grupo Cali Teato monta una revista musical infantil llamada TODOS PODEMOS CANTAR con las canciones de Jairo Ojeda. La canción infantil, naturalmente, se presta mucho para el montaje de espectáculos musicales. En Medellín, el Colegio de Música de la ciudad de Medellín y el grupo CANTOALEGRE, dirijido por Tita Maya y Claudia Gaviria han desarrollado por décadas (desde 1984) una labor inalcanzable de creación y exploración de la Canción Infantil, que ha pasado también por la presentación de Montajes Especiales para fechas navideñas y/o presentación de sus canciones en teatros. También en Medellín, el grupo MATACANDELAS, dirigido por Cristóbal Peláez, produjo varios espectáculos donde la música interpretada en vivo por sus actores era un ingrediente característico; se cuentan entre éstos tanto numerosos montajes de muñecos, infantiles ó navideños, así como memorables obras de repertorio como LA CHICA QUE QUERÍA SER DIOS (2000) basada en la vida de la poetiza Sylvia Plath. También en Medellín, el español Pedro Cano dirigió un espectáculo musical llamado LA LEYENDA DE LA NUBIA (2009), presentado en varias temporadas.


LA CHICA QUE QUERÍA SER DIOS (Montaje 2009)
Teatro Matacandelas

En el 2000, la tradicional compañía de teatro del Camarín del Carmen, dirigida por el polaco Pawell Nowicki, monta entre sus tradicionales versiones de clásicos del terror, una versión teatral de FRANKENSTEIN con numerosas canciones, acompañados en vivo por la banda de rock Ciegos, Sordos y Mudos; el director José Domingo Garzón presenta en el 2001 con su grupo Índice una propuesta nueva, de su autoría, con música de Juan Carlos Mateus, llamada MUCHACHO NO SALGAS, además de dirigir a sus alumnos de la primera promoción de arte dramático de la Universidad pedagógica en una versión bastante musical de NARICES ROJAS (2003), de Peter Barnes; justamente el mismo José Domingo ya había montado ésta última obra en la Escuela de formación de actores del teatro Libre, donde unos años después se presentó uno de los intentos propios mejor logrados del musical reciente colombiano, la obra TRANSITO (2002) de Boris Akiba de Greiff, con música de Víctor Hernández, sobre los hechos violentos del Bogotazo de 1948, por el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, vistos a través de los ojos de una pobre inmigrante del pueblo vecino de Lenguazaque que viene a la ciudad a trabajar en una casa de familia, y termina muerta delirando en medio del “día del odio” y los acontecimientos ocurridos en ese momento histórico; las canciones de TRANSITO son acordes al avance rítmico del drama y a las propuestas dinámicas de actores jóvenes y preparados con las mejores técnicas del Teatro Físico y Grotowskiano.  En 2011 se presenta en un nuevo espacio llamado Casa Ensamble, en Bogotá, un espectáculo de variedades de gran nivel llamado MARTINI BLUES CABARET (2011) dirigido por Tino Fernández y protagonizado por la actriz Natalia Bedoya.   En 2012 se presentó por primera vez un musical del repertorio de Stephen Sondheim, con SWEENEY TODD. EL CRUEL BARBERO DE FLEET STREET (2012), dirigido por Iván Carvajal.
TRANSITO. Escuela del Teatro Libre. 2002





[6]       VELASCO, María Mercedes de.
            EL NUEVO TEATRO COLOMBIANO Y LA COLONIZACION CULTURAL
            Editorial Memoria. Bogotá. 1986.
[7]       ESCENARIOS DE DOS MUNDOS.Vol 1.
            Inventario teatral de Iberoamérica.
            Del artículo: “1900-1955: El centenario y  los piedracelistas”.
            Centro de documentación teatral. Madrid, España. 1988
[8]       GONZALEZ, Uribe.
            Catorce espectáculos para la memoria.
ESCENARIOS DE DOS MUNDOS.Vol 1.
            Inventario teatral de Iberoamérica.
            Del artículo: “1900-1955: El centenario y  los piedracelistas”.
            Centro de documentación teatral. Madrid, España. 1988

No hay comentarios:

Publicar un comentario