sábado, 30 de marzo de 2013

BROADWAY y una breve perspectiva del musical del siglo XX ( - 1920s)



Solo para brindar un marco de referencia inicial (cuyo merecido estudio mucho más detallado profundizaremos en muchos de los temas, producciones y figuras luego), describiremos a continuación  muy rápidamente el desarrollo del Musical y sus figuras más representativas.

El musical en su desarrollo del siglo XX y establecimiento como género se plantea principalmente norteamericano y ligado a Nueva York y el distrito teatral alrededor de la calle Broadway (que pasó de ser una simple calle a ser el símbolo de la forma artística más representativa de los Estados Unidos), sin ninguna duda, por lo que nos enfocaremos en ese proceso alternando su desarrollo central con el del resto del mundo.

El puerto de Nueva York, por las riberas del río Hudson, fue el escenario de la llegada de millones de inmigrantes durante el siglo XIX, que se adentraban a América con multitud de bagajes culturales, tradiciones, historias y músicas diferentes. Al principio del siglo fueron los irlandeses y luego los alemanes quienes llegaban a América escapando de la pobreza, pero hacia finales del siglo fueron los judíos y originarios de Europa Oriental quienes escapaban de la opresión política, ubicándose muchos de éstos en el “Lower East Side” de la ciudad. Así, en los barrios era común el encuentro social de de diferentes grupos sociales que compartían diferentes formas musicales y de entretenimiento.  Y así, conforme se fusionaban las divisiones étnicas, se iban estableciendo espectáculos muy variados, muy a la medida para las formas de “ Variety” que describimos anteriormente.[1]
 
Orchard Street at Hester. 1898. Library of Congress Collection.
 Orchard Street. 1898.
Museum of the City of New York via Lower East Side Tenement Museum (http://www.mcny.org/)
Ya desde mediados del siglo XIX, con el final de la guerra civil norteamericana, la ciudad de Nueva York era el indiscutible centro comercial y cultural del país, y en esa medida ya contaba con numerosos teatros, algunos de grandes proporciones como el Niblo’s Garden, con 3200 sillas (donde se presentó el famoso espectáculo THE BLACK CROOK desde 1866, creado con un ballet francés, que incluía chicas atractivas en el ballet y música popular).
El coro de THE BLACK CROOK


Leonard Bernstein explica en una de sus presentaciones en la serie de televisión “OMNIBUS” en 1956:
“Alguien llamado Barras escribió un melodrama alemán llamado THE BLACK CROOK, que no tenía nada que ver con música. Entretanto, una compañía de ballet francesa había llegado por estas costas buscando un teatro en donde pudieran presentarse establemente. Entonces la gran idea nació: con el fin de proporcionar un teatro a la compañía de ballet, se decidió fusionar en una las dos producciones. THE BLACK CROOK terminó ligado a canción y baile con escupitajos y gomas de mascar, y el espectáculo funcionó.” [2]




Se presentaban ya obras clásicas y empezaban a ser famosas las obras ligeras como las “extravaganzas”, pantomimas cómicas y los “burlesques”. De este modo la zona de Broadway en Nueva York, ya desde los 1870’s era centro teatral importante y centro de entretenimiento para la ciudad, lo que permitió que fuera una oportunidad de negocio interesante para muchos emprendedores que veían en éstas formas de entretenimiento una forma de hacer dinero y poco a poco se formaría el área teatral llamada “Distrito Teatral”.

Bienes y servicios de toda clase estaban disponibles al norte de la calle 42. El área norte y occidental de Broadway y la calle 42 se había degenerado hacia 1890 como la capital burdel de Manhattan, conocida oficialmente como Long Acre Square y popularmente como el Tenderloin (El filete de Carne Fresca). El norte de Broadway la calle 42 eran una tierra de nadie; a nadie se le ocurriría hacer un teatro allí, donde las familias de clase media, buscando entretenimiento, se rodeen de prostitución y corrupción. El arquitecto pionero del actual “Distrito Teatral” fue el inmigrante prusiano, emprendedor y soñador quimérico Oscar Hammerstein (abuelo del famoso libretista que mencionaremos tantas veces luego), que usaría su dinero y pasión para construir teatros entre las calles 43 y 45. El primero fue el Olympia en 1895, seguido por el Victoria Theatre en 1899. Luego, naturalmente en un mercado de competencia perfecta, surgirían nuevos entrantes al negocio, como los hermanos Sam , Lee y J.J. Shubert, que perdurarían como gran dinastía de productores.

 
Teatro Victoria de Oscar Hammerstein (1904) en la esquina de la calle 42 y la Séptima Avenida
Harry Houdini (1899) quien frecuentemente aparecía en los teatros de Hammerstein era el mayor escapista de su tiempo. En frente de la audiencia, él podía ser enredado entre cadenas en su cuerpo, sumergirse en un tanque de agua, y salir sin las cadenas.

Según John Kenrick[3]: “La forma que conocemos como Comedia Musical fue iniciada por Edward (Ned) Harrigan y Tony Hart. Sus shows, con textos y letras de Harrigan y música por su padre adoptivo  David Braham, fueron producidas en Broadway entre 1879 y 1884. The Mulligan Guards Ball (1879), Cordelia's Aspirations (1883) y el resto de sus series fueron extremadamente populares con el público inmigrante de clase media y baja de Nueva York. Los temas se enfocaban en problemas de la vida real como tensiones interraciales, corrupción política y violencia, pero había siempre suficiente humor para mantener a todos riendo. ”

Tony Hart (Vestido de mujer) y Ned Harrigan en THE LITTLE FRAUDS



Estos cómicos irlandeses actuaban con simpatía e ironía frente a la sociedad neoyorquina naciente, a lo que es biógrafo E.J. Kahn comenta: “Harrigan tenía el hábito de deplorar, medio en broma a los (inmigrantes) que no acudían a su teatro porque los incidentes que se mostraban no tenían ninguna diferencia con los que ellos experimentaban en casa”.[4]

Ya en los 1890’s existían numerosos shows musicales, primordialmente burlesque con grandes estrellas del momento y existían también shows de negros que ocurrían fuera de los teatros en lugares populares y aparte de la gran ciudad. Fuera de los Estados Unidos las operetas de Gilbert & Sullivan habían revolucionado el escenario musical desde los 1870’s en Inglaterra. Su difusión no tardó en llegar a los Estados Unidos con producciones famosas y memorables.  A media cuadra de la calle 28 (West 28th Street), entre Broadway y la Sexta Avenida, se generaba toda una fábrica de músicas que adujo el nombre de Tin Pan Alley, donde siempre habían partituras de canciones tradicionales y las empresas que los publicaban se estaban moviendo a ésta zona, y así surgían nuevas historias, ritmos y talentos que llegaban y salían de ahí hacia toda la nación.
George M. Cohan

En el vislumbrar del siglo XX, el teatro musical tendrá su principal gran hombre: George M. Cohan (1878-1942), un experimentado “todero”(compositor, escritor, director, productor, bailarín, etc.) de la escuela del Variety y Vaudeville.  En esos tiempos los artistas gastaban toda su vida preparando doce minutos de espectáculo para un Vaudeville, por lo que lo terminaban haciendo a la perfección. Cohan fué de esa generación, compartiendo con artistas de Vaudeville de talentos impresionantes. 
Cohan presentó sus principales éxitos musicales: Little Johnny Jones (1904), Forty-five minutes to Broadway (1906) y George Washington Jr. (1906), con canciones aún recordadas en el repertorio del musical moderno. Cohan fue llamado “The Man who Owned Broadway” hasta el final de los 1920’s, por su récord de espectáculos musicales en la gran escena neoyorquina de su tiempo.


Estatua de George M. Cohan en Times Square
La única figura del Teatro Musical con estatua en Nueva York


Partituras de THE COHAN REVUE 1916. Música y letras de George M.Cohan.
Publicado en New York por Irving Berlin en 1916.
Tin Pan Alley in Georgetown Special Collections.

El otro gran compositor de Broadway de principios de siglo sería un inmigrante irlandés que compuso mas de cuarenta musicales para Broadway, que van desde la comedia musical hasta la opereta: Victor Herbert (1859-1924), empezando con su primer opereta Prince Ananias (1894), pasando por el popular Babes in Toyland (1903) y culminando con The Ziegfeld Follies of 1924 (1924).

Victor Herbert (1859-1924)
George Grantham Bain Collection,
Prints and Photographs Division, Library of Congress
Babes in Toyland. Sheet music cover. 1903.
Victor Herbert Collection, Music Division, Library of Congress


Mientras tanto, el famoso productor de espectáculos Florence Ziegfeld se hizo famoso con sus Follies, un show cómico con música inspirado en las Follies Bergere, una revista parisense con un excepcionalmente atractivo coro femenino, el cual era el fondo principal del espectáculo. Esta será una base primordial del estilo de espectáculo del musical posterior de estos tiempos, que influenciaría a directores del cine musical tan importantes como Busby Berkeley.

El mismo Florence Ziegfeld seleccionaba a las chicas del elenco observando hasta el mínimo detalle, en una forma de selección que hoy sería plena explotación  (sátira frente al casting moderno de muchos espectáculos) pero que entonces estaba acorde a las bases morales, machistas y estéticas de su tiempo. 
Florence aducía (no sé si con la misma sátira ó sin intención): 

"Para que una chica sea seleccionada al FOLLIES tiene que tener personalidad y gracia. No me importa si el cabello es largo ó corto, si es rubia ó morena, en tanto muestre la cara apropiadamente.  Los ojos deben ser grandes y expresivos.  Tener un perfil común es definitivamente la mejor propiedad. La espalda y hombros, por supuesto, deben ser hermosos, y un cuello redondeado es también esencial, aunque unas manos con gracia también son necesarias. Las piernas deben estar bien formadas, y por último, pero no menos importante, las proporciones de la figura deben ser perfectas."[4]

Florence Ziegfeld posando con sus chicas "FOLLIES GIRLS" en un ensayo en 1931


BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA:
THE IMMIGRANT SCENE. Ethnic Amusements in New York 1880-1920. Sabine Haenni.
University of Minnesota Press.2008.

THE STORY OF 42nd STREET. Mary C. Henderson and Alexis Greene.
Back Stage Books.  An Impront of Watson-Gutpill Publications. New York. 2008



[1] BROADWAY THE AMERICAN MUSICAL. Laurence Maslon. Based on the documentary film by Michael Kantor. Bulfinch Press. New York. 2004
[2] BROADWAY THE AMERICAN MUSICAL. Laurence Maslon. Based on the documentary film by Michael Kantor. Bulfinch Press. New York. 2004
[4] BROADWAY THE AMERICAN MUSICAL. Laurence Maslon. Based on the documentary film by Michael Kantor. Bulfinch Press. New York. 2004

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